viernes, marzo 02, 2007
Ecuador: Memorando para la Asamblea Constituyente ¿Cómo superar el fundamentalismo liberal?
René Báez
ALAI AMLATINA, 01/03/2007, Quito.- El proceso político abierto con el triunfo de Rafael Correa, quien en su campaña conquistó al electorado con un discurso nacionalista/ bolivariano -por lo demás similar a los de Hugo Chávez y Evo Morales-, ha vuelto imperativo discutir sobre la teoría/práctica implicada en un modelo de desarrollo/integración alternativo al de reestructuración subordinada, financierización y aperturismo –más conocido como neoliberalismo- impuesto al Ecuador en el último cuarto de siglo. Este análisis busca aportar a ese debate desde una perspectiva académica.
1. La matriz del “subdesarrollo”
Contrariamente a la creencia de la ideología del mercado que sitúa los problemas de nuestros países en esfera monetaria, el pensamiento crítico identifica factores políticos y económicos estructurales y, por lo mismo, históricamente determinados como causativos del drama económico/social. ¿A qué aludimos?
El elemento clave para el desarrollo económico de una región/provincia/país/continente constituye, sin duda, el incremento sostenido de la productividad del trabajo.
Existen tres medios para aumentar la productividad (media) de la mano de obra: a) la acumulación de una parte del producto social para fines de inversión productiva, b) el progreso técnico, y c) el perfeccionamiento de la organización de la actividad económica (Cf. O. Lange). En el mundo objetivo estas formas de expansión de la economía no se presentan aisladamente, aunque se reconoce que para el caso de las naciones periféricas –el Ecuador entre ellas- el mecanismo más importante es el primero de ellos, es decir, la inversión productiva.
Se define a la inversión como a la fracción del producto que no se destina al consumo sino a los fines de la producción futura, o sea, a la ampliación de la base productiva de la sociedad.
La fuente de la inversión productiva es el denominado fondo de acumulación, es decir, el excedente económico generado por el trabajo humano. Los factores que determinan el crecimiento del fondo de acumulación son los mismos que determinan el crecimiento de la masa de excedente. Expuesto en buen romance: cuanto mayor sea el número de trabajadores ocupados y/o mayor la tasa de explotación de los mismos, mayor será el fondo capaz de utilizarse con fines de inversión productiva.
En nuestro caso, el volumen y la orientación de la inversión aparecen determinados por dos condiciones históricamente constituidas: a) la evolución desigual, lenta, adaptativa y (últimamente) lumpesca del capitalismo, y b) su desenvolvimiento bajo tutela de sucesivas metrópolis (los Estados Unidos y la Unión Europea, específicamente).
Tales condiciones pueden conceptualizarse como los obstáculos estructurales a la acumulación y el desarrollo y subdividirse de la manera siguiente: a) factores que limitan el crecimiento de recursos capitalizables, b) factores que determinan la transferencia al exterior de recursos, y c) factores que determinan una utilización irracional de recursos susceptibles de incorporarse a la inversión.
Factores que limitan el crecimiento de recursos capitalizables
- Bajo nivel relativo de la productividad- Atraso científico y tecnológico- Desempleo y subempleo- Subutilización del capital fijo instalado
Factores que determinan la transferencia de recursos
- Intercambio desigual de mercancías- Repatriación de utilidades de inversionistas extranjeros- Pagos de patentes, regalías y asistencia técnica- Pagos de intereses a organismos, bancos y gobiernos extranjeros
Factores que determinan un uso irracional de recursos capitalizables
- Consumo suntuario- Gastos en publicidad, mercadotecnia, relaciones públicas, etc.- Excesivos gastos militares- Existencia de un aparato bancario, financiero y administrativo hipertrofiado- Uso de recursos en actividades especulativas. (Cf. A. Guillén)
Esta constelación de elementos configura la matriz del “subdesarrollo” de América Latina en general y el Ecuador en particular; y, por lo mismo, su remoción comporta la condición sine qua non para constituir una base distinta, más equilibrada y más amplia de crecimiento e integración. Esta tarea se vuelve tanto más urgente si se considera que la extendida hegemonía del neoliberalismo en el país (la “larga noche neoliberal”, para utilizar la metáfora del Presidente) ha venido a profundizar tales obstáculos y acentuar las tendencias históricas desfavorables en que se ha desenvuelto la socioeconomía ecuatoriana. Tales tendencias son las siguientes: a) el estancamiento relativo y a veces absoluto, b) el funcionamiento excluyente, y c) una dependencia y desnacionalización que los partidos del establecimiento criollo y transnacional (Partido de Renovación Institucional, Partido Social Cristiano, Partido “Sociedad Patriótica”, Democracia Cristiana, entre otros) pretenden llevar a sus últimas consecuencias liquidacionistas.
2. Lineamientos para un modelo de desarrollo de corte nacionalista
Si se parte de la consideración de que el Ecuador ha llegado a la deplorable situación en que actualmente se encuentra y que ello obedece primordialmente a procesos históricos que han generado una estructura productiva crecientemente incapaz de una autorreproducción completa, los lineamientos de un modelo alternativo tienen que centrarse –conforme ya se insinuó- en la neutralización o por lo menos atenuación de esa condicionalidad negativa. Aquí radica la pertinencia –y urgencia- de un modelo/estrategia nacionalista.
¿A través de qué orientaciones/acciones impulsar el nuevo modelo? Las siguientes aparecen como las más importantes:
En la esfera de la política/política, tres líneas aparecen como primarias e imprescindibles.
La primera, la recuperación de la soberanía nacional plena (con todo lo que ello implica en términos de autodeterminación en los diversos ámbitos de las relaciones externas); la segunda, la preservación del Estado unitario de raigambre bolivariana, actualmente amenazado por el secesionista Proyecto de Ley Orgánica del Sistema Autonómico (la famosa “Ley Nebot-Moncayo”) que se tramita en el Congreso y cuya aprobación supondría la declaratoria del Ecuador como “Estado fallido”; y la tercera, el rescate del Estado de la influencia de poderosas mafias político/empresariales que lo han debilitado y envilecido y que actualmente operan desde el Parlamento.
En la esfera de la política económica, los vectores de un modelo nacionalista serían del tenor siguiente: a) conversión de un redefinido y depurado Estado en eje y protagonista del desenvolvimiento nacional, b) recuperación y administración estatal de los recursos naturales, energéticos y acuíferos, c) renegociación/moratoria de la deuda externa/interna, d) reasunción de la función reguladora del sistema financiero, e) retorno al proteccionismo en materia de comercio exterior, f) reforma agraria para resolver tanto el problema de concentración de los recursos territoriales (tierra y agua) como el problema del minifundio, amén de lograr un eslabonamiento orgánico entre agricultura e industria y artesanía; g) derogatoria de las leyes de desprotección laboral tanto para revalorizar al trabajo como para sustentar la demanda interna, h) conceptualización de la salud, la educación y la cultura como derechos connaturales a los seres humanos y no como mercancías, i) desterrar de la educación/instrucción nacional en todos sus niveles las nociones alienantes del exitismo y la competencia, j) impulso a la investigación científica básica.
El modelo nacionalista no nacería del vacío. Tendría como soporte económico –entre otros- las contradicciones entre el capital monopolista internacional y nativo respecto de las empresas no monopólicas locales. Esto en razón de que mientras el capital oligárquico se empeña en la articulación de la economía a las finanzas y tecnoestructura productiva transnacional, abatir el proteccionismo, disminuir las inversiones sociales del Estado, fomentar la libre circulación de mercancías y capitales metropolitanos, utilizar tecnología capital-intensiva e impulsar la segmentación y desarticulación de las diversas ramas productivas (toda la tesitura de la reestructuración subordinada provista por organismos como el FMI, el Banco Mundial, el BID, la CAF, etc.), las necesidades de las empresas no monopólicas internas apuntan normalmente en otra dirección: vocación por el mercado interno, desarrollo de las fuerzas productivas a partir del proteccionismo, apoyo crediticio estatal, fomento de tecnologías domésticas...
3. Elementos para una integración-integradora
Aparte de las acciones inherentes a la estrategia nacionalista, ¿cuáles serían las orientaciones específicas que abrirían paso a una genuina integración del Ecuador con otros países latinoamericanos, a través de acuerdos tipo ALBA (Acuerdo Libre Bolivariano de las Américas) al cual virtualmente se ha incorporado el país durante el régimen de Correa y Alianza País.
A este respecto, un planteamiento crucial tendría que ver con la necesidad de que las relaciones económicas internacionales y los procesos de integración sean redefinidos como factores coadyuvantes de procesos de desarrollo autónomo de nuestros países, colectiva e individualmente.
El elemento clave para esa reconversión de las relaciones económicas sería la revalorización de los estados nacionales regionales/andinos como conductores del avance de las fuerzas productivas. La operatividad de este planteamiento vendría dada por la constitución de empresas estatales (multiestatales) o mixtas, encargadas de proyectar dimensiones más auténticas al proceso de desarrollo; tales unidades eventualmente acogerían inversión privada externa/interna siempre que se sujete al comando –para el caso- del Estado ecuatoriano.
Asimismo, la noción de desarrollo nacionalista/bolivariano se relaciona naturalmente con la necesidad de programar la industria regional/subregional a partir de racionalizaciones productivas sectoriales convenidas entre los gobiernos. Esta programación multinacional debe partir de un reconocimiento prolijo de los recursos naturales y tecnológicos de nuestros países, así como de la información sobre la situación y tendencias productivas del mundo industrializado.
El signo principal de los acuerdos de integración-integradora, como el ALBA y el TCP (Tratado Comercial de los Pueblos), tendría que ser la búsqueda de la complementariedad, la cooperación y la solidaridad, relativizando las pautas crematísticas y hegemonistas que han prevalecido hasta ahora.
- René Báez es profesor de la PUCE y de la Universidad Central, miembro de la International Writers Association
Ecuador: Memorando para la Asamblea Constituyente ¿Cómo superar el fundamentalismo liberal?
René Báez
ALAI AMLATINA, 01/03/2007, Quito.- El proceso político abierto con el triunfo de Rafael Correa, quien en su campaña conquistó al electorado con un discurso nacionalista/ bolivariano -por lo demás similar a los de Hugo Chávez y Evo Morales-, ha vuelto imperativo discutir sobre la teoría/práctica implicada en un modelo de desarrollo/integración alternativo al de reestructuración subordinada, financierización y aperturismo –más conocido como neoliberalismo- impuesto al Ecuador en el último cuarto de siglo. Este análisis busca aportar a ese debate desde una perspectiva académica.
1. La matriz del “subdesarrollo”
Contrariamente a la creencia de la ideología del mercado que sitúa los problemas de nuestros países en esfera monetaria, el pensamiento crítico identifica factores políticos y económicos estructurales y, por lo mismo, históricamente determinados como causativos del drama económico/social. ¿A qué aludimos?
El elemento clave para el desarrollo económico de una región/provincia/país/continente constituye, sin duda, el incremento sostenido de la productividad del trabajo.
Existen tres medios para aumentar la productividad (media) de la mano de obra: a) la acumulación de una parte del producto social para fines de inversión productiva, b) el progreso técnico, y c) el perfeccionamiento de la organización de la actividad económica (Cf. O. Lange). En el mundo objetivo estas formas de expansión de la economía no se presentan aisladamente, aunque se reconoce que para el caso de las naciones periféricas –el Ecuador entre ellas- el mecanismo más importante es el primero de ellos, es decir, la inversión productiva.
Se define a la inversión como a la fracción del producto que no se destina al consumo sino a los fines de la producción futura, o sea, a la ampliación de la base productiva de la sociedad.
La fuente de la inversión productiva es el denominado fondo de acumulación, es decir, el excedente económico generado por el trabajo humano. Los factores que determinan el crecimiento del fondo de acumulación son los mismos que determinan el crecimiento de la masa de excedente. Expuesto en buen romance: cuanto mayor sea el número de trabajadores ocupados y/o mayor la tasa de explotación de los mismos, mayor será el fondo capaz de utilizarse con fines de inversión productiva.
En nuestro caso, el volumen y la orientación de la inversión aparecen determinados por dos condiciones históricamente constituidas: a) la evolución desigual, lenta, adaptativa y (últimamente) lumpesca del capitalismo, y b) su desenvolvimiento bajo tutela de sucesivas metrópolis (los Estados Unidos y la Unión Europea, específicamente).
Tales condiciones pueden conceptualizarse como los obstáculos estructurales a la acumulación y el desarrollo y subdividirse de la manera siguiente: a) factores que limitan el crecimiento de recursos capitalizables, b) factores que determinan la transferencia al exterior de recursos, y c) factores que determinan una utilización irracional de recursos susceptibles de incorporarse a la inversión.
Factores que limitan el crecimiento de recursos capitalizables
- Bajo nivel relativo de la productividad- Atraso científico y tecnológico- Desempleo y subempleo- Subutilización del capital fijo instalado
Factores que determinan la transferencia de recursos
- Intercambio desigual de mercancías- Repatriación de utilidades de inversionistas extranjeros- Pagos de patentes, regalías y asistencia técnica- Pagos de intereses a organismos, bancos y gobiernos extranjeros
Factores que determinan un uso irracional de recursos capitalizables
- Consumo suntuario- Gastos en publicidad, mercadotecnia, relaciones públicas, etc.- Excesivos gastos militares- Existencia de un aparato bancario, financiero y administrativo hipertrofiado- Uso de recursos en actividades especulativas. (Cf. A. Guillén)
Esta constelación de elementos configura la matriz del “subdesarrollo” de América Latina en general y el Ecuador en particular; y, por lo mismo, su remoción comporta la condición sine qua non para constituir una base distinta, más equilibrada y más amplia de crecimiento e integración. Esta tarea se vuelve tanto más urgente si se considera que la extendida hegemonía del neoliberalismo en el país (la “larga noche neoliberal”, para utilizar la metáfora del Presidente) ha venido a profundizar tales obstáculos y acentuar las tendencias históricas desfavorables en que se ha desenvuelto la socioeconomía ecuatoriana. Tales tendencias son las siguientes: a) el estancamiento relativo y a veces absoluto, b) el funcionamiento excluyente, y c) una dependencia y desnacionalización que los partidos del establecimiento criollo y transnacional (Partido de Renovación Institucional, Partido Social Cristiano, Partido “Sociedad Patriótica”, Democracia Cristiana, entre otros) pretenden llevar a sus últimas consecuencias liquidacionistas.
2. Lineamientos para un modelo de desarrollo de corte nacionalista
Si se parte de la consideración de que el Ecuador ha llegado a la deplorable situación en que actualmente se encuentra y que ello obedece primordialmente a procesos históricos que han generado una estructura productiva crecientemente incapaz de una autorreproducción completa, los lineamientos de un modelo alternativo tienen que centrarse –conforme ya se insinuó- en la neutralización o por lo menos atenuación de esa condicionalidad negativa. Aquí radica la pertinencia –y urgencia- de un modelo/estrategia nacionalista.
¿A través de qué orientaciones/acciones impulsar el nuevo modelo? Las siguientes aparecen como las más importantes:
En la esfera de la política/política, tres líneas aparecen como primarias e imprescindibles.
La primera, la recuperación de la soberanía nacional plena (con todo lo que ello implica en términos de autodeterminación en los diversos ámbitos de las relaciones externas); la segunda, la preservación del Estado unitario de raigambre bolivariana, actualmente amenazado por el secesionista Proyecto de Ley Orgánica del Sistema Autonómico (la famosa “Ley Nebot-Moncayo”) que se tramita en el Congreso y cuya aprobación supondría la declaratoria del Ecuador como “Estado fallido”; y la tercera, el rescate del Estado de la influencia de poderosas mafias político/empresariales que lo han debilitado y envilecido y que actualmente operan desde el Parlamento.
En la esfera de la política económica, los vectores de un modelo nacionalista serían del tenor siguiente: a) conversión de un redefinido y depurado Estado en eje y protagonista del desenvolvimiento nacional, b) recuperación y administración estatal de los recursos naturales, energéticos y acuíferos, c) renegociación/moratoria de la deuda externa/interna, d) reasunción de la función reguladora del sistema financiero, e) retorno al proteccionismo en materia de comercio exterior, f) reforma agraria para resolver tanto el problema de concentración de los recursos territoriales (tierra y agua) como el problema del minifundio, amén de lograr un eslabonamiento orgánico entre agricultura e industria y artesanía; g) derogatoria de las leyes de desprotección laboral tanto para revalorizar al trabajo como para sustentar la demanda interna, h) conceptualización de la salud, la educación y la cultura como derechos connaturales a los seres humanos y no como mercancías, i) desterrar de la educación/instrucción nacional en todos sus niveles las nociones alienantes del exitismo y la competencia, j) impulso a la investigación científica básica.
El modelo nacionalista no nacería del vacío. Tendría como soporte económico –entre otros- las contradicciones entre el capital monopolista internacional y nativo respecto de las empresas no monopólicas locales. Esto en razón de que mientras el capital oligárquico se empeña en la articulación de la economía a las finanzas y tecnoestructura productiva transnacional, abatir el proteccionismo, disminuir las inversiones sociales del Estado, fomentar la libre circulación de mercancías y capitales metropolitanos, utilizar tecnología capital-intensiva e impulsar la segmentación y desarticulación de las diversas ramas productivas (toda la tesitura de la reestructuración subordinada provista por organismos como el FMI, el Banco Mundial, el BID, la CAF, etc.), las necesidades de las empresas no monopólicas internas apuntan normalmente en otra dirección: vocación por el mercado interno, desarrollo de las fuerzas productivas a partir del proteccionismo, apoyo crediticio estatal, fomento de tecnologías domésticas...
3. Elementos para una integración-integradora
Aparte de las acciones inherentes a la estrategia nacionalista, ¿cuáles serían las orientaciones específicas que abrirían paso a una genuina integración del Ecuador con otros países latinoamericanos, a través de acuerdos tipo ALBA (Acuerdo Libre Bolivariano de las Américas) al cual virtualmente se ha incorporado el país durante el régimen de Correa y Alianza País.
A este respecto, un planteamiento crucial tendría que ver con la necesidad de que las relaciones económicas internacionales y los procesos de integración sean redefinidos como factores coadyuvantes de procesos de desarrollo autónomo de nuestros países, colectiva e individualmente.
El elemento clave para esa reconversión de las relaciones económicas sería la revalorización de los estados nacionales regionales/andinos como conductores del avance de las fuerzas productivas. La operatividad de este planteamiento vendría dada por la constitución de empresas estatales (multiestatales) o mixtas, encargadas de proyectar dimensiones más auténticas al proceso de desarrollo; tales unidades eventualmente acogerían inversión privada externa/interna siempre que se sujete al comando –para el caso- del Estado ecuatoriano.
Asimismo, la noción de desarrollo nacionalista/bolivariano se relaciona naturalmente con la necesidad de programar la industria regional/subregional a partir de racionalizaciones productivas sectoriales convenidas entre los gobiernos. Esta programación multinacional debe partir de un reconocimiento prolijo de los recursos naturales y tecnológicos de nuestros países, así como de la información sobre la situación y tendencias productivas del mundo industrializado.
El signo principal de los acuerdos de integración-integradora, como el ALBA y el TCP (Tratado Comercial de los Pueblos), tendría que ser la búsqueda de la complementariedad, la cooperación y la solidaridad, relativizando las pautas crematísticas y hegemonistas que han prevalecido hasta ahora.
- René Báez es profesor de la PUCE y de la Universidad Central, miembro de la International Writers Association
viernes, febrero 09, 2007
Fórum Social Mundial: os desafios de construir uma outra história
06/02/2007
ABONG
Há 15 dias, encerrava-se a sétima edição do Fórum Social Mundial em Nairóbi. Todas e todos que lá estiveram possivelmente defrontavam-se com duas ordens de questões que, à primeira vista, podem até parecer opostas, mas que na realidade são constituintes do fazer histórico, ou seja, a compreensão de tudo o que já fizemos nesses breves sete anos e de tudo o que precisamos construir a cada dia para mudar a vida.
Sendo o Fórum Social Mundial uma criação política recente – ainda que resultado de anos de lutas de vários sujeitos –, é surpreendente, até mesmo para nós que o fazemos, a força aglutinadora, a visibilidade e a importância política deste processo. E realizá-lo no Continente Africano foi, com certeza, um dos mais significativos exemplos. Foram dois anos de intensa preparação e mobilização para as organizações e movimentos da região e também para todos/as os/as outras/as que, a partir dos nossos lugares, exercitamos o pensar e a ação de, como bem denominou Cândido Grzybowski em entrevista recente1, colocar os povos africanos no nosso mapa.
Contudo, a cada vez que nos deslocamos no gesto político de espalhar o FSM para todos os cantos do planeta, vamos conhecendo e reconhecendo as complexidades, contradições e desigualdades que marcam a sociedade em que vivemos, que repercutem e também se expressam nos modos com cada momento e em cada lugar onde o Fórum acontece. Por isso, mais do que uma métrica que compare quantos/as estiveram em cada uma das suas edições ou quantas atividades foram realizadas, é preciso que aprofundemos nossas análises no sentido de apontarmos as contradições que precisamos entender e resolver, para que o FSM continue sendo um dos processos por meio do qual damos sentido e futuro à nossa utopia de uma sociedade mundial radicalmente justa e democrática, que realizemos cotidianamente as possibilidades de um outro mundo.
O projeto político do FSM supõe e requer a diversidade dos sujeitos, mas tal diversidade implica reconhecer também as desigualdades, que estão na base da constituição desses sujeitos e suas lutas, e as condições e contextos políticos em que elas ocorrem. Além disso, se há sujeitos em luta, há necessariamente os seus antagonistas, surgindo assim uma questão fundamental que se fez presente no VII FSM, mas que dele não é exclusiva: na pluralidade dos sujeitos, cabem também os antagonistas ? A nossa carta de princípios diz que não, mas então como explicar a presença de forças políticas conservadoras, que se opõem às lutas dos movimentos feminista, lésbico e gay, que negam os direitos sexuais e os direitos reprodutivos?
Para nós, é uma impossibilidade política seguirmos sem distinguir divergência de antagonismo, pois se os conflitos são constituintes de qualquer ação político-democrática, dada a complexidade das contradições que enfrentamos, o mesmo não se dá com relação aos processos baseados em tão radical antagonismo, na medida em que aí o que está na base não são contradições, mas antinomias. Na situação que citamos como exemplo, o que está em questão não é uma discordância das forças conservadoras com relação às lutas e aos direitos, mas, sim, a recusa de reconhecer as mulheres, sejam elas hetero ou homossexuais, e os homens gays como sujeitos tanto em sua dimensão individual como coletiva.
Um outro aspecto que precisamos nos deter se refere aos recursos financeiros para a realização do FSM. Parece-nos que o fundamental aqui é analisarmos o sentido político das nossas relações com os sujeitos com os quais dialogamos, para financiar as diversas ações que constroem esse processo. Afirmamos os sentidos políticos por considerarmos que mais que apoio ou patrocínio, aportar recursos significa reconhecer a importância estratégica do FSM na dinâmica política mundial. Contudo, tal reconhecimento nem sempre se traduz numa concordância total com o projeto político que o FSM encarna e expressa, pois interesses distintos e, em alguns casos, provavelmente antagônicos também se fazem presentes. Como podemos evitar o risco de uma diluição dos nossos princípios políticos ao mesmo tempo em que mantemos o respeito à autonomia dos movimentos, organizações e comitês organizadores locais no fazer de cada um dos momentos desse processo?
Ressaltamos ainda a ampliação ou mesmo reversão da tão comum idéia de que “se vai ao Fórum”. É cada vez mais urgente que fortaleçamos a noção política de que o FSM é um processo de todos os dias, que faz e é feito das nossas ações em todos os pontos do mundo onde há lutas por justiça e igualdade. Isto significa também construirmos estratégias metodológicas que possibilitem que, em cada lugar, o FSM não nos seja estrangeiro e que as pessoas que lá habitam sejam também pertencentes a esta história que escrevemos.
O Fórum Social Mundial não é um sujeito, mas um espaço onde múltiplos sujeitos se movimentam; não tem fronteiras, porque a nossa utopia é mudar o mundo; não tem tempo, porque nosso tempo é passado, presente e futuro. Por assim ser, ousamos inventar de novo com os dias mundiais de lutas, que se realizarão em janeiro de 2008. Isto vai requerer de nós um esforço para superarmos nossas contradições, fortalecendo e ampliando todas as possibilidades de justiça, igualdade, democracia, dignidade e alegria. Pois como nos dizem os versos da canção de Chico Buarque e Pablo Milanês:
A História é um carro alegreCheio de um povo contenteQue atropela indiferenteTodo aquele que a negue.....
Quem vai impedir que a chamaSaia iluminando o cenárioSaia incendiando o plenárioSaia inventando outra trama.
1 Em entrevista ao programa Entre Aspas, produzido e exibido pela Globo News , 1º/2/07.
Sendo o Fórum Social Mundial uma criação política recente – ainda que resultado de anos de lutas de vários sujeitos –, é surpreendente, até mesmo para nós que o fazemos, a força aglutinadora, a visibilidade e a importância política deste processo. E realizá-lo no Continente Africano foi, com certeza, um dos mais significativos exemplos. Foram dois anos de intensa preparação e mobilização para as organizações e movimentos da região e também para todos/as os/as outras/as que, a partir dos nossos lugares, exercitamos o pensar e a ação de, como bem denominou Cândido Grzybowski em entrevista recente1, colocar os povos africanos no nosso mapa.
Contudo, a cada vez que nos deslocamos no gesto político de espalhar o FSM para todos os cantos do planeta, vamos conhecendo e reconhecendo as complexidades, contradições e desigualdades que marcam a sociedade em que vivemos, que repercutem e também se expressam nos modos com cada momento e em cada lugar onde o Fórum acontece. Por isso, mais do que uma métrica que compare quantos/as estiveram em cada uma das suas edições ou quantas atividades foram realizadas, é preciso que aprofundemos nossas análises no sentido de apontarmos as contradições que precisamos entender e resolver, para que o FSM continue sendo um dos processos por meio do qual damos sentido e futuro à nossa utopia de uma sociedade mundial radicalmente justa e democrática, que realizemos cotidianamente as possibilidades de um outro mundo.
O projeto político do FSM supõe e requer a diversidade dos sujeitos, mas tal diversidade implica reconhecer também as desigualdades, que estão na base da constituição desses sujeitos e suas lutas, e as condições e contextos políticos em que elas ocorrem. Além disso, se há sujeitos em luta, há necessariamente os seus antagonistas, surgindo assim uma questão fundamental que se fez presente no VII FSM, mas que dele não é exclusiva: na pluralidade dos sujeitos, cabem também os antagonistas ? A nossa carta de princípios diz que não, mas então como explicar a presença de forças políticas conservadoras, que se opõem às lutas dos movimentos feminista, lésbico e gay, que negam os direitos sexuais e os direitos reprodutivos?
Para nós, é uma impossibilidade política seguirmos sem distinguir divergência de antagonismo, pois se os conflitos são constituintes de qualquer ação político-democrática, dada a complexidade das contradições que enfrentamos, o mesmo não se dá com relação aos processos baseados em tão radical antagonismo, na medida em que aí o que está na base não são contradições, mas antinomias. Na situação que citamos como exemplo, o que está em questão não é uma discordância das forças conservadoras com relação às lutas e aos direitos, mas, sim, a recusa de reconhecer as mulheres, sejam elas hetero ou homossexuais, e os homens gays como sujeitos tanto em sua dimensão individual como coletiva.
Um outro aspecto que precisamos nos deter se refere aos recursos financeiros para a realização do FSM. Parece-nos que o fundamental aqui é analisarmos o sentido político das nossas relações com os sujeitos com os quais dialogamos, para financiar as diversas ações que constroem esse processo. Afirmamos os sentidos políticos por considerarmos que mais que apoio ou patrocínio, aportar recursos significa reconhecer a importância estratégica do FSM na dinâmica política mundial. Contudo, tal reconhecimento nem sempre se traduz numa concordância total com o projeto político que o FSM encarna e expressa, pois interesses distintos e, em alguns casos, provavelmente antagônicos também se fazem presentes. Como podemos evitar o risco de uma diluição dos nossos princípios políticos ao mesmo tempo em que mantemos o respeito à autonomia dos movimentos, organizações e comitês organizadores locais no fazer de cada um dos momentos desse processo?
Ressaltamos ainda a ampliação ou mesmo reversão da tão comum idéia de que “se vai ao Fórum”. É cada vez mais urgente que fortaleçamos a noção política de que o FSM é um processo de todos os dias, que faz e é feito das nossas ações em todos os pontos do mundo onde há lutas por justiça e igualdade. Isto significa também construirmos estratégias metodológicas que possibilitem que, em cada lugar, o FSM não nos seja estrangeiro e que as pessoas que lá habitam sejam também pertencentes a esta história que escrevemos.
O Fórum Social Mundial não é um sujeito, mas um espaço onde múltiplos sujeitos se movimentam; não tem fronteiras, porque a nossa utopia é mudar o mundo; não tem tempo, porque nosso tempo é passado, presente e futuro. Por assim ser, ousamos inventar de novo com os dias mundiais de lutas, que se realizarão em janeiro de 2008. Isto vai requerer de nós um esforço para superarmos nossas contradições, fortalecendo e ampliando todas as possibilidades de justiça, igualdade, democracia, dignidade e alegria. Pois como nos dizem os versos da canção de Chico Buarque e Pablo Milanês:
A História é um carro alegreCheio de um povo contenteQue atropela indiferenteTodo aquele que a negue.....
Quem vai impedir que a chamaSaia iluminando o cenárioSaia incendiando o plenárioSaia inventando outra trama.
1 Em entrevista ao programa Entre Aspas, produzido e exibido pela Globo News , 1º/2/07.
lunes, enero 29, 2007
Fórum precisa incluir os de baixo para não repetir padrão de poder
Participantes do FSM 2007 identificam, no interior do movimento altermundista, a reprodução de padrões de poder que se quer combter. Para a escritora e ativista Hillary Wainwright, é preciso renovar urgentemente o conceito de luta política.
Maurício Hashizume - Carta Maior
26/01/2007 NAIROBI (QUÊNIA) - O padrão de poder dominante é um só nos quatro cantos do mundo. E o Fórum Social Mundial na África contribuiu para reproduzir os paradoxos desse mesmo padrão de poder. A perspectiva apresentada pelo sociólogo peruano Anibal Quijano, intelectual de destaque na produção acadêmica contra-hegemônica, sintetiza uma série de manifestações que ocorreram durante esta sétima edição do FSM. Para Quijano, duas são as características centrais desse padrão (hoje universal) de poder: a colonialidade do poder (ou o colonial moderno), que se fundamenta na idéia de raça, e a escravidão dos trabalhadores, na qual o controle do trabalho tem atingido altos níveis sem precedentes. "Não se produz mais emprego, mas desemprego", resume o sociólogo, remetendo à superexploração da força de trabalho que caracteriza o cenário de paradoxo instalado entre Estado e não-Estado, mercado e não-mercado. "O padrão de poder que faz parte da nossa vida tem muitos paradoxos. A colonização da África se deu no século XVIII. O capitalismo se dá com base na escravidão e na exploração servil. Não se trata de uma seqüência. O sistema foi constituído sobre essa base. E é muito interessante que a idéia de raça continue sendo aplicada. Somos atualmente seis bilhões de pessoas no mundo, mais ou menos, da espécie homo sapiens. E o nosso ancestral, o fóssil mais antigo, foi encontrado aqui no Quênia há 200 mil anos", comentou Quijano. "É fascinante estar aqui [no Quênia] de novo, mas é frustrante se dar conta de que não foi possível estabelecer um trabalho e uma comunicação com o povo da África. Pelas condições, ainda existe aqui uma hierarquização muito grande. E o trabalho deveria ter sido muito mais embaixo. Agora mesmo, nesta semana de Fórum Social Mundial, seria preciso descer muito mais. Não há sentido se não for assim. Se o trabalho ficar apenas no nível da burocracia das lideranças, estaremos mantendo a mesma hierarquia que o capitalismo impôs aqui. A única forma de romper com isso é começar a partir dos de baixo". Para Quijano, subverter e destruir a reprodução do padrão de poder é a principal tarefa colocada para as forças políticas progressistas. A chave, segundo ele, não está apenas na organização dos movimentos sociais, mas na aferição dos movimentos de toda sociedade. Do modo como foi organizado o encontro, enfatiza o peruano, "algo não caminhou". "A primeira coisa que é muito importante é que para entrar no Fórum foi necessário pagar. Não pode ser assim. Foi mantida, na forma de organizar o encontro, a lógica paradoxal do mercado e não- mercado". A declaração do Comitê Internacional Ndugu, formado por jovens negros militantes do movimento hip hop, coincide com as reflexões de Quijano. O coletivo realça que o povo africano não pode se desenvolver economicamente e politicamente sem que seja restabelecida a fundação cultural e sem que o mesmo povo esteja sustentado nos seus próprios valores. "Infelizmente, nós sentimos que, a despeito do fato de que Fórum Social Mundial tenha ocorrido na África, não foi realizado um trabalho suficiente voltado para as questões particulares da África e do povo africano", coloca o comitê. O Fórum, segundo eles, também impediu a plena participação dos povos africanos cobrando preços altos pela admissão, pela comida e pela água. "Nós resolvemos que temos que organizar imediatamente um Fórum Mundial dos Povos Africanos separado, antes da participação de qualquer outro Fórum Social Mundial". A esquerda, complementa o sociólogo venezuelano Edgardo Lander, aprofundou durante muito tempo outros padrões de poder como a manutenção da luta do ser humano contra a natureza, por exemplo. Nesse contexto, o padrão de conhecimento europeu - como sujeito único que reduz sabedorias de outras origens como primitivas e inferiores é um dos principais alvos de Lander. O venezuelano defende a multiplicidade de conhecimentos e a autonomia dos povos em prol de um valor fundamental: ser a favor da vida. Renovar o conceito de luta política. Essa é a pedra de toque na opinião de Hillary Wainwright, editora da revista Red Pepper. O desafio para os vários atores hoje, discorre, está na multiplicação e não no monopólio e as relações tendem a ser estabelecidas mais por meio de conexões do que nos moldes de uma unidade monolítica. "Diversidade não é fraqueza", adiciona Hassan Lorgat, dirigente da representação da ONG Transparência Internacional na África do Sul. Lorgat ainda identifica um certo purismo e legado de preconceito na disputa entre os diversos setores da esquerda. "Todos exploram a África, inclusive a América Latina", provocou. "Até os que dizem que não são sectários, ainda continuam sendo. Não basta resistir. Temos potencial e podemos agir. Ainda vejo muita idéia pronta".
lunes, enero 22, 2007
Pobreza y Desigualdad
La Nación
22. enero.2007
La pobreza y las grandes inequidades en la distribución de los ingresos resaltan en un nuevo informe de las Naciones Unidas como causas esenciales de que en América latina y el Caribe puedan ser ubicados los más altos índices de violencia contra niños y adolescentes. Datos que, por supuesto, no deberían ser pasados por alto si es que realmente tiene vigencia el propósito de encarar con firmeza la solución de uno de los más graves problemas sociales de esa región, del cual para nada está exento nuestro país. El documento, presentado en el Estudio Mundial de las Naciones Unidas 2006, plantea uno de los más grandes retos que tiene esta región, donde viven poco más de 522 millones de personas. En esta parte del mundo, considerada única por el pluralismo cultural que engloba y porque casi la mitad de su población está compuesta por menores de 18 años, se han firmado tratados internacionales, se ha convenido cumplir la Convención sobre los Derechos del Niño y hasta se han registrado iniciativas positivas. Sin embargo, nada de eso ha logrado reducir índices como aquel que revela que dos de cada tres personas de entre 5 y 17 años realizan tareas no permitidas para su edad y consideradas entre las peores formas de trabajo infantil. Para entender las razones por las cuales América latina también tiene índices de homicidios altos, apenas inferiores a los de Africa, el estudio de las Naciones Unidas detalla condiciones básicas que se ocultan tras esos indicadores. Por ejemplo, las desigualdades que se manifiestan en la distribución de los ingresos: el 40% de la población más pobre recibe el 10% del total, mientras que el 20% de la población más acomodada tiene más del 60%. Estas inequidades hacen que en la región, por ejemplo, haya unos 7 millones de chicos y adolescentes que deambulan por las calles y están vinculados con la violencia. El estudio apunta al abandono y las rencillas domésticas como razones que los empujan a huir del hogar. La desigualdad acaba por determinar la magnitud de la pobreza y la indigencia de la población. Sin embargo, la tarea de reducir la violencia no es fácil, pese a que en casi todos los países hay herramientas legales para poder hacerlo. Según el informe, pesa mucho el aspecto cultural, que hace que mucha gente no conciba que numerosas conductas cotidianas configuran maltratos contra la niñez y la adolescencia. En la mayor parte de esos casos las inconductas se materializan en privado y son negadas en público, doblez que exige pronta corrección. La Argentina no escapa al problema. Cada vez son más los chicos "de la calle". Basta ver cómo toman posesión de las esquinas, calles y avenidas más importantes y están al acecho de los conductores de vehículos para hacerles demostraciones diversas de sus destrezas, para vender algún producto en particular, pedir limosna o, en otros casos, para limpiar de manera prepotente y amenazante los parabrisas de los autos a cambio de alguna moneda. Muchos de ellos, además, inhalan sustancias tóxicas, como pegamento, o consumen alcohol en exceso u otros estupefacientes. No hay estadísticas serias sobre la cantidad de estos chicos que no asisten a la escuela o que lo hacen irregularmente y sin provecho real alguno. Con toda seguridad, la inmensa mayoría de ellos ni por error ni por casualidad se acercan, cuando menos, a un establecimiento educativo. Son frecuentes, asimismo, las mujeres que alquilan chicos recién nacidos y con éstos en brazos piden limosna haciéndose pasar por madres en desgracia. Una treta sencillamente delictiva que cada vez se practica más en ese espacio ancho y peligroso en que se mueve nuestra gente menuda, sin que la situación inquiete demasiado al resto de la sociedad. Es necesario, pues, que las autoridades elaboren planes con metas para el corto, mediano y largo plazos, y con la adecuada asignación de recursos, para brindarles a los niños, adolescentes y jóvenes alternativas superadoras que contemplen, entre otras cuestiones, educación, salud y trabajo para aquellos que puedan efectuarlo. Sólo así se los podrá sacar de la desgraciada, penosa y humillante situación en la que se encuentran y ofrecerles a cambio una vida con mejores expectativas, realmente digna.
22. enero.2007
La pobreza y las grandes inequidades en la distribución de los ingresos resaltan en un nuevo informe de las Naciones Unidas como causas esenciales de que en América latina y el Caribe puedan ser ubicados los más altos índices de violencia contra niños y adolescentes. Datos que, por supuesto, no deberían ser pasados por alto si es que realmente tiene vigencia el propósito de encarar con firmeza la solución de uno de los más graves problemas sociales de esa región, del cual para nada está exento nuestro país. El documento, presentado en el Estudio Mundial de las Naciones Unidas 2006, plantea uno de los más grandes retos que tiene esta región, donde viven poco más de 522 millones de personas. En esta parte del mundo, considerada única por el pluralismo cultural que engloba y porque casi la mitad de su población está compuesta por menores de 18 años, se han firmado tratados internacionales, se ha convenido cumplir la Convención sobre los Derechos del Niño y hasta se han registrado iniciativas positivas. Sin embargo, nada de eso ha logrado reducir índices como aquel que revela que dos de cada tres personas de entre 5 y 17 años realizan tareas no permitidas para su edad y consideradas entre las peores formas de trabajo infantil. Para entender las razones por las cuales América latina también tiene índices de homicidios altos, apenas inferiores a los de Africa, el estudio de las Naciones Unidas detalla condiciones básicas que se ocultan tras esos indicadores. Por ejemplo, las desigualdades que se manifiestan en la distribución de los ingresos: el 40% de la población más pobre recibe el 10% del total, mientras que el 20% de la población más acomodada tiene más del 60%. Estas inequidades hacen que en la región, por ejemplo, haya unos 7 millones de chicos y adolescentes que deambulan por las calles y están vinculados con la violencia. El estudio apunta al abandono y las rencillas domésticas como razones que los empujan a huir del hogar. La desigualdad acaba por determinar la magnitud de la pobreza y la indigencia de la población. Sin embargo, la tarea de reducir la violencia no es fácil, pese a que en casi todos los países hay herramientas legales para poder hacerlo. Según el informe, pesa mucho el aspecto cultural, que hace que mucha gente no conciba que numerosas conductas cotidianas configuran maltratos contra la niñez y la adolescencia. En la mayor parte de esos casos las inconductas se materializan en privado y son negadas en público, doblez que exige pronta corrección. La Argentina no escapa al problema. Cada vez son más los chicos "de la calle". Basta ver cómo toman posesión de las esquinas, calles y avenidas más importantes y están al acecho de los conductores de vehículos para hacerles demostraciones diversas de sus destrezas, para vender algún producto en particular, pedir limosna o, en otros casos, para limpiar de manera prepotente y amenazante los parabrisas de los autos a cambio de alguna moneda. Muchos de ellos, además, inhalan sustancias tóxicas, como pegamento, o consumen alcohol en exceso u otros estupefacientes. No hay estadísticas serias sobre la cantidad de estos chicos que no asisten a la escuela o que lo hacen irregularmente y sin provecho real alguno. Con toda seguridad, la inmensa mayoría de ellos ni por error ni por casualidad se acercan, cuando menos, a un establecimiento educativo. Son frecuentes, asimismo, las mujeres que alquilan chicos recién nacidos y con éstos en brazos piden limosna haciéndose pasar por madres en desgracia. Una treta sencillamente delictiva que cada vez se practica más en ese espacio ancho y peligroso en que se mueve nuestra gente menuda, sin que la situación inquiete demasiado al resto de la sociedad. Es necesario, pues, que las autoridades elaboren planes con metas para el corto, mediano y largo plazos, y con la adecuada asignación de recursos, para brindarles a los niños, adolescentes y jóvenes alternativas superadoras que contemplen, entre otras cuestiones, educación, salud y trabajo para aquellos que puedan efectuarlo. Sólo así se los podrá sacar de la desgraciada, penosa y humillante situación en la que se encuentran y ofrecerles a cambio una vida con mejores expectativas, realmente digna.
martes, enero 09, 2007
América Latina, bonanza con sombras
Por Diego Cevallos
MÉXICO, dic (IPS) - La economía latinoamericana marcha viento en popa desde hace cuatro años, lapso en el cual se registró además una histórica reducción de la pobreza. Pero algunos expertos y dirigentes de izquierda cuestionan el modelo económico y el futuro halagüeño que augura la Cepal.
La pobreza cayó en la región cuatro puntos porcentuales de 2002 a 2006 y el producto interno bruto (PIB) repuntó en esos años a razón de cuatro por ciento en promedio y así seguirá en 2007. Sin embargo, tales cifras no convencen totalmente a sectores políticos, analistas, grupos poblacionales y activistas. "Es comprensible que en países con altas tasas de pobreza y desigualdad haya grandes sectores de la población que no ven beneficios de las políticas que se siguen", pero la situación hoy es positiva y la región está mejor preparada que en el pasado para darle continuidad, dijo a IPS Jürgen Weller, oficial de Asuntos Económicos de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). Según esta agencia de la Organización de las Naciones Unidas, las correas de transmisión de la bonanza regional son entre otras, los altos precios mundiales de productos primarios en los que parte de la región se especializa, la disciplina fiscal mantenida por los gobiernos de cualquier signo ideológico y el aumento de las remesas de dinero enviadas por emigrantes a sus lugares de origen. También señala en ese campo el descenso de la inflación, el aumento de la demanda interna, la caída de los intereses de la deuda pública y su conversión en parte de dólares a monedas nacionales. En ese contexto, la región crece y logra reducir parte de su pobreza. No obstante, aún permanecen en esa situación 205 millones de personas, que equivalen a 38,5 por ciento de la población total, mientras que los indigentes suman 79 millones, que significan 14,7 por ciento. "Hablar con optimismo del supuesto crecimiento es un insulto para los millones que pensamos que con este sistema neoliberal, aplicado tanto en los países con gobiernos de centro o izquierda como de derecha, no habrá justicia social verdadera jamás", declaró a IPS José Valdez, activista de izquierda mexicano. "Lo que vivimos ahora es una ilusión de las cifras, nada más", declaró Valdez, quien participa en la llamada "Otra Campaña", un movimiento social contestatario que impulsa entre militantes de izquierda que no participan en elecciones el atípico grupo insurgente Ejército Zapatista de Liberación Nacional, con centro en el meridional estado de Chiapas Weller admite, ante esta crítica, que "no se puede negar los problemas que todavía sufren parte de la población", pero entiende que "el manejo macroeconómico actual, que aprovecha las oportunidades de la economía mundial, mantiene disciplina fiscal, refuerza el aparato productivo para hacerlo más competitivo y desarrolla programas sociales", está dando resultados. Empero, hay que mantener "un optimismo cauteloso", pues, aunque los datos muestran una tendencia favorable, la región aún debe trabajar mucho en materia de desarrollo productivo, donde las materias primas de exportación se complementen con áreas de mayor innovación. También hace falta que se invierta más en educación y tecnología y se profundicen los programas sociales, apuntó. "En comparación con los años 90, ahora el crecimiento tiene bases más sólidas, lo que nos da la esperanza de que para el futuro la situación cambie. Pero, obviamente, falta aún mucho por hacer", resaltó el especialista de la Cepal. Germán de la Reza, experto en economía y temas de integración, cuestiona la perspectiva de la Cepal. Sacar conclusiones considerando los últimos cuatro años de desempeño de la región lo considera apresurado, pues a su entender se trata de un período que no permite proyectar una tendencia sostenida. "¿Que tal si en lugar de los últimos cuatro años, ponemos la última década? En ese período la tasa anual de variación del PIB no muestra un crecimiento sino una curva en U con índices superiores a cinco por ciento en ambos extremos y con un centro de casi menos uno por ciento", explicó este profesor de la Universidad de París-La Sorbona y de la Universidad Autónoma Metropolitana. "Lo que sugieren las cifras es que estamos ante un efecto de rebote y no ante una tendencia sostenida de crecimiento", añadió ante la consulta de IPS. De la Reza comentó que Argentina es el ejemplo más claro de ello, al mostrar indicadores negativos entre 1999 y 2002, para luego dar paso a una tasa de signo contrario en el cuatrienio siguiente. Ese desempeño, en diferente medida, se puede observar también en Chile, México, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. En el caso de ese último país, la tasa de crecimiento se encuentra entre las más bajas entre 1999 y 2003 y entre las más altas de 2004 a 2006, indicó. En el positivo desempeño promedio de la región hay una marcada heterogeneidad. Venezuela, Uruguay y Argentina crecieron en 2006 a tasas de entre 7,3 y 10 por ciento y, aunque se espera que bajen un poco, las economías de esos países seguirán en 2007 con un desempeño sobre seis por ciento. Extraordinarios repuntes mostraron Antigua y Barbuda y Trinidad y Tobago, con más de 11 por ciento de su PIB en 2006. En el lado opuesto, los de menor crecimiento en el año que termina fueron Haití y Guyana con menos de 2,5 por ciento. Para el año próximo se espera una ligera desaceleración de la economía regional y se proyecta un aumento promedio del orden de 4,7 por ciento, que permitiría un repunte del producto por habitante acumulado en torno a 15 por ciento en el período 2003-2007, lo cual equivale a una medida anual de 2,8 por ciento, según la Cepal. Weller sostuvo que "el crecimiento económico es una condición necesaria para generar los ingresos y los niveles de bienestar social, pero también creemos que eso no es suficiente". Advirtió que la economía latinoamericana y caribeña tiene una dependencia excesiva de sus exportaciones de productos primarios como los del sector agropecuario, petróleo, cobre, oro y otros, lo que trae serios peligros, pues no se puede esperar que sus actuales precios sigan altos por siempre. Por su parte, De la Reza opinó que, aunque los países muestren ahora un desempeño positivo, hay nubarrones en el panorama. "Si bien el aumento del precio de las exportaciones es un hecho positivo en sí, no es menor el que se debe a factores coyunturales (gran demanda de China e India) y que se acompaña de persistentes dificultades del acceso a mercados internacionales a los productos agrícolas en los países más desarrollados", dijo. En el manejo responsable de las finanzas públicas, que según la Cepal es un factor central en el crecimiento de la región, este observador no ve un hecho relevante. "Es cierto que los países se manejan con ortodoxia en ese campo, pero no creo que esto se irreversible. Si hay circunstancias distintas, puede cambiar y eso no es necesariamente negativo", consideró. "Es que el crecimiento no puede reducirse al tema del manejo macroeconómico. Un gobierno en crisis, del que nadie está libre, tiende a indisciplinarse de la ortodoxia, eso lo vimos ya en Argentina. Después del colapso (de fines de 2001) se reveló ante la banca extranjera, (de modo obligado) y le funcionó", puntualizó. Pero la Cepal insiste en que, al menos en el mediano plazo, la región seguirá por una senda de relativa tranquilidad y crecimiento. La agencia de la ONU afirma que, ante "el posible enfriamiento más o menos acentuado del crecimiento global" el año entrante, la región de América Latina y el Caribe puede resultar impactada. Sin embargo, insiste que en que está mejor preparada que en el pasado para enfrentar un escenario de ese tipo. (FIN/2006)
La pobreza cayó en la región cuatro puntos porcentuales de 2002 a 2006 y el producto interno bruto (PIB) repuntó en esos años a razón de cuatro por ciento en promedio y así seguirá en 2007. Sin embargo, tales cifras no convencen totalmente a sectores políticos, analistas, grupos poblacionales y activistas. "Es comprensible que en países con altas tasas de pobreza y desigualdad haya grandes sectores de la población que no ven beneficios de las políticas que se siguen", pero la situación hoy es positiva y la región está mejor preparada que en el pasado para darle continuidad, dijo a IPS Jürgen Weller, oficial de Asuntos Económicos de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). Según esta agencia de la Organización de las Naciones Unidas, las correas de transmisión de la bonanza regional son entre otras, los altos precios mundiales de productos primarios en los que parte de la región se especializa, la disciplina fiscal mantenida por los gobiernos de cualquier signo ideológico y el aumento de las remesas de dinero enviadas por emigrantes a sus lugares de origen. También señala en ese campo el descenso de la inflación, el aumento de la demanda interna, la caída de los intereses de la deuda pública y su conversión en parte de dólares a monedas nacionales. En ese contexto, la región crece y logra reducir parte de su pobreza. No obstante, aún permanecen en esa situación 205 millones de personas, que equivalen a 38,5 por ciento de la población total, mientras que los indigentes suman 79 millones, que significan 14,7 por ciento. "Hablar con optimismo del supuesto crecimiento es un insulto para los millones que pensamos que con este sistema neoliberal, aplicado tanto en los países con gobiernos de centro o izquierda como de derecha, no habrá justicia social verdadera jamás", declaró a IPS José Valdez, activista de izquierda mexicano. "Lo que vivimos ahora es una ilusión de las cifras, nada más", declaró Valdez, quien participa en la llamada "Otra Campaña", un movimiento social contestatario que impulsa entre militantes de izquierda que no participan en elecciones el atípico grupo insurgente Ejército Zapatista de Liberación Nacional, con centro en el meridional estado de Chiapas Weller admite, ante esta crítica, que "no se puede negar los problemas que todavía sufren parte de la población", pero entiende que "el manejo macroeconómico actual, que aprovecha las oportunidades de la economía mundial, mantiene disciplina fiscal, refuerza el aparato productivo para hacerlo más competitivo y desarrolla programas sociales", está dando resultados. Empero, hay que mantener "un optimismo cauteloso", pues, aunque los datos muestran una tendencia favorable, la región aún debe trabajar mucho en materia de desarrollo productivo, donde las materias primas de exportación se complementen con áreas de mayor innovación. También hace falta que se invierta más en educación y tecnología y se profundicen los programas sociales, apuntó. "En comparación con los años 90, ahora el crecimiento tiene bases más sólidas, lo que nos da la esperanza de que para el futuro la situación cambie. Pero, obviamente, falta aún mucho por hacer", resaltó el especialista de la Cepal. Germán de la Reza, experto en economía y temas de integración, cuestiona la perspectiva de la Cepal. Sacar conclusiones considerando los últimos cuatro años de desempeño de la región lo considera apresurado, pues a su entender se trata de un período que no permite proyectar una tendencia sostenida. "¿Que tal si en lugar de los últimos cuatro años, ponemos la última década? En ese período la tasa anual de variación del PIB no muestra un crecimiento sino una curva en U con índices superiores a cinco por ciento en ambos extremos y con un centro de casi menos uno por ciento", explicó este profesor de la Universidad de París-La Sorbona y de la Universidad Autónoma Metropolitana. "Lo que sugieren las cifras es que estamos ante un efecto de rebote y no ante una tendencia sostenida de crecimiento", añadió ante la consulta de IPS. De la Reza comentó que Argentina es el ejemplo más claro de ello, al mostrar indicadores negativos entre 1999 y 2002, para luego dar paso a una tasa de signo contrario en el cuatrienio siguiente. Ese desempeño, en diferente medida, se puede observar también en Chile, México, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. En el caso de ese último país, la tasa de crecimiento se encuentra entre las más bajas entre 1999 y 2003 y entre las más altas de 2004 a 2006, indicó. En el positivo desempeño promedio de la región hay una marcada heterogeneidad. Venezuela, Uruguay y Argentina crecieron en 2006 a tasas de entre 7,3 y 10 por ciento y, aunque se espera que bajen un poco, las economías de esos países seguirán en 2007 con un desempeño sobre seis por ciento. Extraordinarios repuntes mostraron Antigua y Barbuda y Trinidad y Tobago, con más de 11 por ciento de su PIB en 2006. En el lado opuesto, los de menor crecimiento en el año que termina fueron Haití y Guyana con menos de 2,5 por ciento. Para el año próximo se espera una ligera desaceleración de la economía regional y se proyecta un aumento promedio del orden de 4,7 por ciento, que permitiría un repunte del producto por habitante acumulado en torno a 15 por ciento en el período 2003-2007, lo cual equivale a una medida anual de 2,8 por ciento, según la Cepal. Weller sostuvo que "el crecimiento económico es una condición necesaria para generar los ingresos y los niveles de bienestar social, pero también creemos que eso no es suficiente". Advirtió que la economía latinoamericana y caribeña tiene una dependencia excesiva de sus exportaciones de productos primarios como los del sector agropecuario, petróleo, cobre, oro y otros, lo que trae serios peligros, pues no se puede esperar que sus actuales precios sigan altos por siempre. Por su parte, De la Reza opinó que, aunque los países muestren ahora un desempeño positivo, hay nubarrones en el panorama. "Si bien el aumento del precio de las exportaciones es un hecho positivo en sí, no es menor el que se debe a factores coyunturales (gran demanda de China e India) y que se acompaña de persistentes dificultades del acceso a mercados internacionales a los productos agrícolas en los países más desarrollados", dijo. En el manejo responsable de las finanzas públicas, que según la Cepal es un factor central en el crecimiento de la región, este observador no ve un hecho relevante. "Es cierto que los países se manejan con ortodoxia en ese campo, pero no creo que esto se irreversible. Si hay circunstancias distintas, puede cambiar y eso no es necesariamente negativo", consideró. "Es que el crecimiento no puede reducirse al tema del manejo macroeconómico. Un gobierno en crisis, del que nadie está libre, tiende a indisciplinarse de la ortodoxia, eso lo vimos ya en Argentina. Después del colapso (de fines de 2001) se reveló ante la banca extranjera, (de modo obligado) y le funcionó", puntualizó. Pero la Cepal insiste en que, al menos en el mediano plazo, la región seguirá por una senda de relativa tranquilidad y crecimiento. La agencia de la ONU afirma que, ante "el posible enfriamiento más o menos acentuado del crecimiento global" el año entrante, la región de América Latina y el Caribe puede resultar impactada. Sin embargo, insiste que en que está mejor preparada que en el pasado para enfrentar un escenario de ese tipo. (FIN/2006)
lunes, diciembre 04, 2006
Políticas de Reducción de la Desigualdad en Latinoamérica
En una mesa de controversias en Brasilia, especialistas de Chile, Brasil, Argentina, Colombia y Mexico debatieron el problema de la desigualdad, las soluciones adoptadas por sus países para su reducción de la misma y su efectividad. Mostraran que a pesar de las críticas, los programas de corto plazo, que transfieren renta a los más pobres, tiene efecto positivo sobre la distribución de renta.
Só crescimento econômico não resolve desigualdade latino-americana, dizem pesquisadores
Alex Rodrigues, Repórter da Agência Brasil
Brasília - A América Latina ainda tem muito que avançar para superar as desigualdades sociais. Mesmo países que têm obtido sucesso nos últimos anos, caso do Brasil, terão de conciliar crescimento econômico com mecanismos de redistribuição de renda, dando ênfase aos investimentos em educação, saúde e geração de emprego. A conclusão é do grupo de especialistas que participam do seminário internacional O Desafio da Redução da Desigualdade e da Pobreza, realizado pelo IPEA (Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada), em Brasília. "Somos uma região de alta desigualdade. Praticamente todos os países da América Latina têm alto nível de desigualdades. E, para reduzi-los, teremos de implantar políticas de curto e de longo prazo", disse o pesquisador da Faculdade de Economia e Universidade do Chile, Dante Contreras. Ao se referir à políticas de curto prazo, Contreras citou a necessidade de programas de transferência de renda que beneficiem famílias pobres. O pesquisador, porém, ressalta a importância destas medidas terem efeitos longevos. "É importante que estes programas estejam atados à contrapartida das famílias, ou seja, que elas tenham a obrigação de enviar seus filhos à escola, ao sistema de saúde. Isso permite que as novas gerações tenham mais potencial e melhores oportunidades para se desenvolver". Ao citar programas de transferência de renda implantados pelos governos mexicanos e chilenos, Contreras elogiou o Bolsa Família brasileiro. "Já vimos evidências sobre o efeito positivo que o Bolsa Família teve, no Brasil. O que se aprende com as experiências de outros países é que estes programas de transferência de renda condicionada à certas obrigações são positivos em termos de reduzir a pobreza e a desigualdade". O pesquisador lamentou o fato de os números e os resultados do programa dogoverno de seu país, Chile Solidário, ainda não ser conhecidos, o que espera que aconteça até o início de 2007. Segundo ele, o Chile tinha, em 2003, 18,8% de sua população em condições de pobreza. "Mas podemos ser classificados entre os casos de sucesso, já que, em 1987, tínhamos 45% da população na pobreza .Esta redução se deve, 80% aos efeitos do crescimento econômico dos últimos anos, e 20% aos programas redistributivos". Já o mexicano Fernando Cortés colocou em dúvida a eficácia de medidas de curto prazo. Segundo ele, somente mudanças estruturais vão contribuir para reduzir a pobreza. Cortés defendeu que se crie postos de trabalho bem remunerados e que os governos garantam acesso de todos a um ensino de qualidade. "É possível reduzir as diferenças compartilhando a renda dos mais ricos com os mai spobres. Obviamente, isso irá diminuir a desigualdade. Mas quando isso deixar de ser feito, o índice irá aumentar novamente".
lunes, noviembre 27, 2006
Filantropía, SA
Que piensa Usted acerca de la filantropía? Tratase del "último invento para maquillar la obscenidad de la riqueza"? O "se revuelven las tripas los empresarios de buen corazón que juegan con los beneficios de los accionistas"?
Más allá de eso, es la filantropía la respuesta a los problemas sociales actuales? Cuál es el papel del gobierno y del sector privado en el combate a la pobreza?
"La caridad de los ricos de EE UU"
"Los millonarios compiten en Estados Unidos por dar dinero, pero la nueva caridad se hace con criterios empresariales. En 2005 las donaciones ascendieron a unos 200.000 millones de euros
J. M. CALVO - Washington - 20/11/2006
La filantropía es una señal distintiva de Estados Unidos. Los norteamericanos, para compensar con responsabilidad personal la menor asistencia del Estado, por razones religiosas o fiscales o por buen corazón, dedicaron en 2005 a causas nobles en general 250.000 millones de dólares (195.000 millones de euros), el 2% del producto interior bruto. La filantropía -que algunos llamaban antes caridad privada y ahora inversión social- tiene la edad del país; la filantropía de los ricos tiene un siglo, desde los tiempos de John Rockefeller y Andrew Carnegie.
La Fundación Gates contaba hasta este verano con 27.300 millones de euros
Warren Buffet, el segundo hombre más rico del mundo, dona 24.000 millones
Gates y Buffet opinan que "dejar a los hijos un montón de dinero no es nada inteligente"
"La Fundación sabrá gastar mi dinero mejor que yo", dijo el millonario Buffet
Hace 10 años, uno de esos ricos -Ted Turner, el inventor de la CNN- llamó tacaños a sus compañeros de fortuna: para no perder su puesto en la lista de los 400 de Forbes, los grandes multimillonarios no dedicaban sumas importantes a la caridad, no estaban a la altura de la tradición filantrópica. ¿Cómo corregir la situación? Con una nueva lista que distinguiera a los ricos más generosos. La revista Slate recogió la iniciativa y empezó a publicar la lista de los 60.
La semana pasada, bajo el amparo de Bill Clinton, Slate organizó en Little Rock (Arkansas) la primera conferencia de los 60 principales de la generosidad. En estos 10 años, los 60 han triplicado sus aportaciones (4.300 millones de dólares en 2005). Eso tiene dos explicaciones. La primera es que los ricos son cada vez más ricos: según los economistas Thomas Piketty y Emmanuel Saez, entre 2003 y 2004 los ingresos medios del 99% de los hogares de EE UU crecieron un 3%, mientras que los del 1% en la cúspide de la pirámide crecieron el 18%.
Pero la segunda es más interesante: estar en la lista de los 60 da prestigio, usar las técnicas del capital riesgo en filantropía puede ser fascinante, la responsabilidad social empresarial se pone de moda. Es atractivo estar entre "los que mezclan el dinero con la creatividad y el riesgo (...) y aprecian el poder moral que procede del acto de dar", como dijo el periodista Sebastian Mallaby en Little Rock.
Una minoría creciente de esos hipermillonarios no ven sentido a esperar a morirse para ejercer la filantropía, y creen que la vieja caridad no sirve para los problemas de hoy. "Si hay un gran crecimiento de la comunidad filantrópica", dice el padre de Bill Gates, que codirige la Fundación del mismo nombre lanzada hace 12 años por el creador de Microsoft y su mujer, Melinda, "es porque cada vez hay más gente como mi hijo: gente que se hace rica a través de actividades económicas y empresariales muy innovadoras y que llevan esa misma mentalidad a sus esfuerzos filantrópicos".
Una mentalidad que va más allá entre los que ejercitan la filantropía lucrativa, como los fundadores de Google -Sergey Brin y Larry Page-, o del inventor de eBay -Pierre Omidyar-, tras los pasos de la revolución del microcrédito de Mohamed Yunus, el último Nobel de la Paz.
La Fundación Gates ocupaba ya una posición dominante en el sector cuando, este verano, casi duplicó sus recursos de 35.000 millones de dólares (27.300 millones de euros) con la aportación de otros 24.000 millones de euros de Warren Buffet, el segundo hombre más rico de EE UU (después de Gates). "Mi hijo y Warren comparten la opinión de que dejar a los hijos un montón de dinero no es nada inteligente", cuenta Bill Gates senior. "¿Por qué? Muy sencillo: porque creen que eso les quita a los chicos toda la energía y la ambición".
"Cuando Bill Gates y Warren Buffet se conocieron, en 1991", dice Craig Mundie, jefe de Investigación y Estrategia de Microsoft, "Warren le contó sus ideas contrarias a que los hijos heredaran fortunas. Después, Bill y Melinda lo pensaron más a fondo, sobre todo cuando fueron naciendo sus hijos [que ahora tienen 10, 7 y 4 años], y eso fue muy importante en la evolución de la Fundación. Además, Buffet le convenció de que lo que se hace con el dinero hay que hacerlo cuando uno está vivo".
La nueva filantropía recibe críticas: a alguna izquierda clásica le parece el último invento para maquillar la obscenidad de la riqueza; a alguna derecha tradicional le revuelven las tripas los empresarios de buen corazón que juegan con los beneficios de los accionistas. Ciertos expertos se inquietan por la extraordinaria dimensión de fundaciones como la de los Gates y su influencia a la hora de definir las líneas del campo de la ayuda.
"Mi única preocupación es que estas fundaciones marquen la agenda, que establezcan con sus intervenciones lo que es importante y lo que no", dice Marcy Kelley, vicepresidenta de la Fundación InterAmericana (financiada por el Gobierno de EE UU), que, en todo caso, no duda: "Tiene todo el sentido del mundo que se desarrolle este tipo de filantropía; la dimensión de los organismos privados es algo muy positivo. Los que trabajamos en este campo sabemos que buena parte de los esfuerzos gubernamentales con dinero público han fracasado en los últimos 50 años, por unas razones o por otras".
Rick Cohen, del Centro para la Filantropía Responsable, se queja en su revista de la falta de control y, aunque reconoce los méritos de los Gates y los Buffet, lamenta que "la imagen de la filantropía se reduzca a la de un pequeño grupo de plutócratas que, debido a que tienen unos bolsillos sin fondo, parece como si supieran más de la vida que el resto de la gente". El Centro cree que se puede fabricar la imagen de que la filantropía privada hace innecesario al sector público en la ayuda social.
"Es una preocupación que compartimos, porque no creemos que la filantropía sea la respuesta", responde Jacqueline Fuller, directora adjunta del Programa de Salud Global de la Fundación Gates. "Los problemas que abordamos -cómo mejorar la salud de los más pobres- no los puede resolver la filantropía. Las alternativas y soluciones corresponden fundamentalmente a los Gobiernos. Nuestro papel es ser catalizadores, mirar al horizonte y ver dónde están los agujeros estratégicos que la filantropía está mejor preparada para abordar".
¿Por qué está mejor preparada? "Porque incorpora elementos de la visión empresarial", cree el alto ejecutivo de Microsoft Craig Mundie. Es algo que también reconoce un gigante como el Banco Mundial, que da anualmente 20.000 millones de dólares (20 veces más que la Fundación Gates) en ayudas, casi tanto como EE UU. "Las fundaciones privadas son una silla más a la mesa, y por tanto son bienvenidas. ¿Serán útiles? Si consiguen mantener la atención, sin duda", dice Richard Seifman, consejero de la campaña contra el sida en África del Banco Mundial. "Y si traen con ellas la eficacia de la empresa privada, me quito el sombrero".
La eficacia, y algo más: el riesgo. "La filantropía privada puede experimentar con fórmulas, y la otra no, porque no puede correr riesgos. Nosotros, sí; si sale bien, estupendo, y si no, pues bueno... Pero la financiación pública es necesaria para cosas que ya están determinadas y establecidas, y eso excluye los experimentos. La privada tiene más capacidad para abrir nuevos senderos, sentar ejemplos que luego pueden ser aprovechados", dice el padre de Gates.
Además de eficacia y riesgo, hay otra ventaja para Fuller: la independencia. "No tenemos electorado; Bill Gates no es un dirigente político, no necesita preocuparse de si va a ser elegido o no el año que viene. No tiene que estar pendiente del viento político dominante".
La Fundación Gates -que tiene una plantilla muy reducida, unas 300 personas- trabaja en tres campos: el 70% de sus ayudas (que después de la inyección Buffet van a ser de unos 3.000 millones de dólares anuales) se destinan a los países en desarrollo, con programas de salud y de reducción de la pobreza, y el 30% a EE UU, con programas de acceso a la educación y refuerzo tecnológico de las bibliotecas públicas. "Bill y Melinda Gates han decidido que no sólo se trata de dar una cantidad relativamente alta de dinero, sino de concentrarse en conseguir el impacto de lo que se quiere. Es una opción estratégica sobre pocos objetivos", señala Fuller, para quien el perfil de la pareja es determinante: "El hecho de que los dos vengan del mundo de la empresa influye mucho. Todo el mundo conoce la historia de Bill Gates, pero es menos sabido que Melinda Gates fue durante muchos años una ejecutiva de Microsoft. Los dos observan los problemas a través de una lente empresarial que les hace preguntarse: ¿cómo podemos conseguir un impacto que se pueda medir? Cuando el objetivo es salvar vidas y reducir enfermedades, saben lo que es el desarrollo de un producto, conocen la capacidad de la tecnología y tratan de lograr esos objetivos preguntándose: ¿cómo podemos mejorar y distribuir los instrumentos que ya hay, como las vacunas? ¿Cómo se pueden crear nuevas vacunas para el sida, para la malaria, o mejorar las que hay contra la tuberculosis?".
Todo esto -además de un astuto cálculo sobre costes e impuestos- fue lo que llevó al sabio de Omaha, a Warren Buffet, que ha ganado 44.000 millones de dólares con la vieja economía, a poner en manos de su amigo Bill Gates -al que su visión e iniciativas en la nueva economía le han proporcionado una fortuna de 50.000 millones (39.000 millones de euros)- la mayor parte de su dinero. "La Fundación sabrá gastarlo mejor que yo", dijo al anunciar la donación del 5% anual de un paquete de 12 millones de acciones de su conglomerado inversor Berkshire. Y añadió: "Una de las ventajas de la filantropía privada es que reacciona mejor a los errores que comete. Cuando los Gobiernos se equivocan en términos de asistencia y no reaccionan, esos errores acaban incorporándose a su política social".
¿Cómo minimiza errores el estilo empresarial en la filantropía? La formación empresarial y científica de Bill y Melinda Gates, reitera Fuller, se aplica a cada proyecto, a cada solicitud de dinero. "Son brutalmente sinceros al revisar qué enfoques funcionan y cuáles no, y tienen en cuenta los datos para corregir rumbos y conseguir resultados". En las decisiones sobre gastos, añade, "hay un análisis de problemas; se detectan los obstáculos para lograr soluciones; se abordan las barreras para ver cuál hay que eliminar y que el dinero tenga un efecto catalizador". Una vez dado el dinero, "la salud es un área de desarrollo que se puede medir de forma relativamente fácil: con una nueva vacuna se puede saber al cabo de unos años qué es lo que ha cambiado. Es fácil ver si hay éxito o no".
William Easterly, profesor de Economía de la Universidad de Nueva York, se convirtió en el gran azote de la ayuda internacional tradicional después de haber trabajado 16 años en el Banco Mundial. En su libro La carga del hombre blanco: por qué los esfuerzos de Occidente para ayudar a los demás han hecho tanto daño y tan poco beneficio, Easterly -que mantiene una dura polémica con Jeffrey Sachs, autor de El fin de la pobreza y defensor del aumento de las ayudas- se escandaliza de que los problemas de los pobres no han cambiado casi tras 25 años y 2,3 billones de dólares gastados (casi tres veces el PIB de España), y lo atribuye a "la impunidad de la ayuda exterior". Cuando Buffet anunció la donación que duplicó los fondos de la Fundación Gates, Easterly recomendó al eje del altruismo -Bill y Melinda Gates y Warren Buffet- que no subestimara "la burocracia y la disfuncionalidad del sector de la ayuda al desarrollo" y que su desafío es "averiguar si los clientes están satisfechos", si los enfermos notan la diferencia.
"Bueno, estoy de acuerdo, creo que es la pregunta que hay que hacerse", dice Jacqueline Fuller. "Hay que preguntarse si estamos logrando resultados, si hay un impacto. Y yo creo que hay datos suficientes como para decir: sí, estamos teniendo impacto en los clientes"."
La filantropía es una señal distintiva de Estados Unidos. Los norteamericanos, para compensar con responsabilidad personal la menor asistencia del Estado, por razones religiosas o fiscales o por buen corazón, dedicaron en 2005 a causas nobles en general 250.000 millones de dólares (195.000 millones de euros), el 2% del producto interior bruto. La filantropía -que algunos llamaban antes caridad privada y ahora inversión social- tiene la edad del país; la filantropía de los ricos tiene un siglo, desde los tiempos de John Rockefeller y Andrew Carnegie.
La Fundación Gates contaba hasta este verano con 27.300 millones de euros
Warren Buffet, el segundo hombre más rico del mundo, dona 24.000 millones
Gates y Buffet opinan que "dejar a los hijos un montón de dinero no es nada inteligente"
"La Fundación sabrá gastar mi dinero mejor que yo", dijo el millonario Buffet
Hace 10 años, uno de esos ricos -Ted Turner, el inventor de la CNN- llamó tacaños a sus compañeros de fortuna: para no perder su puesto en la lista de los 400 de Forbes, los grandes multimillonarios no dedicaban sumas importantes a la caridad, no estaban a la altura de la tradición filantrópica. ¿Cómo corregir la situación? Con una nueva lista que distinguiera a los ricos más generosos. La revista Slate recogió la iniciativa y empezó a publicar la lista de los 60.
La semana pasada, bajo el amparo de Bill Clinton, Slate organizó en Little Rock (Arkansas) la primera conferencia de los 60 principales de la generosidad. En estos 10 años, los 60 han triplicado sus aportaciones (4.300 millones de dólares en 2005). Eso tiene dos explicaciones. La primera es que los ricos son cada vez más ricos: según los economistas Thomas Piketty y Emmanuel Saez, entre 2003 y 2004 los ingresos medios del 99% de los hogares de EE UU crecieron un 3%, mientras que los del 1% en la cúspide de la pirámide crecieron el 18%.
Pero la segunda es más interesante: estar en la lista de los 60 da prestigio, usar las técnicas del capital riesgo en filantropía puede ser fascinante, la responsabilidad social empresarial se pone de moda. Es atractivo estar entre "los que mezclan el dinero con la creatividad y el riesgo (...) y aprecian el poder moral que procede del acto de dar", como dijo el periodista Sebastian Mallaby en Little Rock.
Una minoría creciente de esos hipermillonarios no ven sentido a esperar a morirse para ejercer la filantropía, y creen que la vieja caridad no sirve para los problemas de hoy. "Si hay un gran crecimiento de la comunidad filantrópica", dice el padre de Bill Gates, que codirige la Fundación del mismo nombre lanzada hace 12 años por el creador de Microsoft y su mujer, Melinda, "es porque cada vez hay más gente como mi hijo: gente que se hace rica a través de actividades económicas y empresariales muy innovadoras y que llevan esa misma mentalidad a sus esfuerzos filantrópicos".
Una mentalidad que va más allá entre los que ejercitan la filantropía lucrativa, como los fundadores de Google -Sergey Brin y Larry Page-, o del inventor de eBay -Pierre Omidyar-, tras los pasos de la revolución del microcrédito de Mohamed Yunus, el último Nobel de la Paz.
La Fundación Gates ocupaba ya una posición dominante en el sector cuando, este verano, casi duplicó sus recursos de 35.000 millones de dólares (27.300 millones de euros) con la aportación de otros 24.000 millones de euros de Warren Buffet, el segundo hombre más rico de EE UU (después de Gates). "Mi hijo y Warren comparten la opinión de que dejar a los hijos un montón de dinero no es nada inteligente", cuenta Bill Gates senior. "¿Por qué? Muy sencillo: porque creen que eso les quita a los chicos toda la energía y la ambición".
"Cuando Bill Gates y Warren Buffet se conocieron, en 1991", dice Craig Mundie, jefe de Investigación y Estrategia de Microsoft, "Warren le contó sus ideas contrarias a que los hijos heredaran fortunas. Después, Bill y Melinda lo pensaron más a fondo, sobre todo cuando fueron naciendo sus hijos [que ahora tienen 10, 7 y 4 años], y eso fue muy importante en la evolución de la Fundación. Además, Buffet le convenció de que lo que se hace con el dinero hay que hacerlo cuando uno está vivo".
La nueva filantropía recibe críticas: a alguna izquierda clásica le parece el último invento para maquillar la obscenidad de la riqueza; a alguna derecha tradicional le revuelven las tripas los empresarios de buen corazón que juegan con los beneficios de los accionistas. Ciertos expertos se inquietan por la extraordinaria dimensión de fundaciones como la de los Gates y su influencia a la hora de definir las líneas del campo de la ayuda.
"Mi única preocupación es que estas fundaciones marquen la agenda, que establezcan con sus intervenciones lo que es importante y lo que no", dice Marcy Kelley, vicepresidenta de la Fundación InterAmericana (financiada por el Gobierno de EE UU), que, en todo caso, no duda: "Tiene todo el sentido del mundo que se desarrolle este tipo de filantropía; la dimensión de los organismos privados es algo muy positivo. Los que trabajamos en este campo sabemos que buena parte de los esfuerzos gubernamentales con dinero público han fracasado en los últimos 50 años, por unas razones o por otras".
Rick Cohen, del Centro para la Filantropía Responsable, se queja en su revista de la falta de control y, aunque reconoce los méritos de los Gates y los Buffet, lamenta que "la imagen de la filantropía se reduzca a la de un pequeño grupo de plutócratas que, debido a que tienen unos bolsillos sin fondo, parece como si supieran más de la vida que el resto de la gente". El Centro cree que se puede fabricar la imagen de que la filantropía privada hace innecesario al sector público en la ayuda social.
"Es una preocupación que compartimos, porque no creemos que la filantropía sea la respuesta", responde Jacqueline Fuller, directora adjunta del Programa de Salud Global de la Fundación Gates. "Los problemas que abordamos -cómo mejorar la salud de los más pobres- no los puede resolver la filantropía. Las alternativas y soluciones corresponden fundamentalmente a los Gobiernos. Nuestro papel es ser catalizadores, mirar al horizonte y ver dónde están los agujeros estratégicos que la filantropía está mejor preparada para abordar".
¿Por qué está mejor preparada? "Porque incorpora elementos de la visión empresarial", cree el alto ejecutivo de Microsoft Craig Mundie. Es algo que también reconoce un gigante como el Banco Mundial, que da anualmente 20.000 millones de dólares (20 veces más que la Fundación Gates) en ayudas, casi tanto como EE UU. "Las fundaciones privadas son una silla más a la mesa, y por tanto son bienvenidas. ¿Serán útiles? Si consiguen mantener la atención, sin duda", dice Richard Seifman, consejero de la campaña contra el sida en África del Banco Mundial. "Y si traen con ellas la eficacia de la empresa privada, me quito el sombrero".
La eficacia, y algo más: el riesgo. "La filantropía privada puede experimentar con fórmulas, y la otra no, porque no puede correr riesgos. Nosotros, sí; si sale bien, estupendo, y si no, pues bueno... Pero la financiación pública es necesaria para cosas que ya están determinadas y establecidas, y eso excluye los experimentos. La privada tiene más capacidad para abrir nuevos senderos, sentar ejemplos que luego pueden ser aprovechados", dice el padre de Gates.
Además de eficacia y riesgo, hay otra ventaja para Fuller: la independencia. "No tenemos electorado; Bill Gates no es un dirigente político, no necesita preocuparse de si va a ser elegido o no el año que viene. No tiene que estar pendiente del viento político dominante".
La Fundación Gates -que tiene una plantilla muy reducida, unas 300 personas- trabaja en tres campos: el 70% de sus ayudas (que después de la inyección Buffet van a ser de unos 3.000 millones de dólares anuales) se destinan a los países en desarrollo, con programas de salud y de reducción de la pobreza, y el 30% a EE UU, con programas de acceso a la educación y refuerzo tecnológico de las bibliotecas públicas. "Bill y Melinda Gates han decidido que no sólo se trata de dar una cantidad relativamente alta de dinero, sino de concentrarse en conseguir el impacto de lo que se quiere. Es una opción estratégica sobre pocos objetivos", señala Fuller, para quien el perfil de la pareja es determinante: "El hecho de que los dos vengan del mundo de la empresa influye mucho. Todo el mundo conoce la historia de Bill Gates, pero es menos sabido que Melinda Gates fue durante muchos años una ejecutiva de Microsoft. Los dos observan los problemas a través de una lente empresarial que les hace preguntarse: ¿cómo podemos conseguir un impacto que se pueda medir? Cuando el objetivo es salvar vidas y reducir enfermedades, saben lo que es el desarrollo de un producto, conocen la capacidad de la tecnología y tratan de lograr esos objetivos preguntándose: ¿cómo podemos mejorar y distribuir los instrumentos que ya hay, como las vacunas? ¿Cómo se pueden crear nuevas vacunas para el sida, para la malaria, o mejorar las que hay contra la tuberculosis?".
Todo esto -además de un astuto cálculo sobre costes e impuestos- fue lo que llevó al sabio de Omaha, a Warren Buffet, que ha ganado 44.000 millones de dólares con la vieja economía, a poner en manos de su amigo Bill Gates -al que su visión e iniciativas en la nueva economía le han proporcionado una fortuna de 50.000 millones (39.000 millones de euros)- la mayor parte de su dinero. "La Fundación sabrá gastarlo mejor que yo", dijo al anunciar la donación del 5% anual de un paquete de 12 millones de acciones de su conglomerado inversor Berkshire. Y añadió: "Una de las ventajas de la filantropía privada es que reacciona mejor a los errores que comete. Cuando los Gobiernos se equivocan en términos de asistencia y no reaccionan, esos errores acaban incorporándose a su política social".
¿Cómo minimiza errores el estilo empresarial en la filantropía? La formación empresarial y científica de Bill y Melinda Gates, reitera Fuller, se aplica a cada proyecto, a cada solicitud de dinero. "Son brutalmente sinceros al revisar qué enfoques funcionan y cuáles no, y tienen en cuenta los datos para corregir rumbos y conseguir resultados". En las decisiones sobre gastos, añade, "hay un análisis de problemas; se detectan los obstáculos para lograr soluciones; se abordan las barreras para ver cuál hay que eliminar y que el dinero tenga un efecto catalizador". Una vez dado el dinero, "la salud es un área de desarrollo que se puede medir de forma relativamente fácil: con una nueva vacuna se puede saber al cabo de unos años qué es lo que ha cambiado. Es fácil ver si hay éxito o no".
William Easterly, profesor de Economía de la Universidad de Nueva York, se convirtió en el gran azote de la ayuda internacional tradicional después de haber trabajado 16 años en el Banco Mundial. En su libro La carga del hombre blanco: por qué los esfuerzos de Occidente para ayudar a los demás han hecho tanto daño y tan poco beneficio, Easterly -que mantiene una dura polémica con Jeffrey Sachs, autor de El fin de la pobreza y defensor del aumento de las ayudas- se escandaliza de que los problemas de los pobres no han cambiado casi tras 25 años y 2,3 billones de dólares gastados (casi tres veces el PIB de España), y lo atribuye a "la impunidad de la ayuda exterior". Cuando Buffet anunció la donación que duplicó los fondos de la Fundación Gates, Easterly recomendó al eje del altruismo -Bill y Melinda Gates y Warren Buffet- que no subestimara "la burocracia y la disfuncionalidad del sector de la ayuda al desarrollo" y que su desafío es "averiguar si los clientes están satisfechos", si los enfermos notan la diferencia.
"Bueno, estoy de acuerdo, creo que es la pregunta que hay que hacerse", dice Jacqueline Fuller. "Hay que preguntarse si estamos logrando resultados, si hay un impacto. Y yo creo que hay datos suficientes como para decir: sí, estamos teniendo impacto en los clientes"."